miércoles, 3 de diciembre de 2008

EL MUNDO DE LAS IDEAS



La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando. Picasso


Allá donde los que vivimos de la creatividad nos trasladamos diariamente para buscar inspiración...

Es otro mundo...
Aquél donde se forjan las formas y su sentido, allá se ejecutan los planes y los proyectos... sean de la índole que sean... (Yo procuro hacerme con bonoideas mensuales para amenizar el camino aunque a veces se me olvida y el trayecto me sale realmente caro.)

Allá donde nos contaron que residen las musas...

Ideas vestidas de mujer que a veces vienen en forma de chispazo y de repente, como traídas de los mismos dioses -no es lo habitual pero a veces ocurre- se nos presentan como la solución perfecta; y otras veces, bastante más a menudo, se nos resisten..., demasiado..., se nos escapan mirando hacía atrás y sonriendo, o se esconden en cualquier recóndito lugar... donde las buscamos una y otra vez, sin conseguir alcanzarlas y solamente a través del trabajo (el duro trabajo de la búsqueda), de los dibujos, de los conceptos y posibles mensajes, a través de las tormentas, torbellinos y vendavales de ideas, damos con alguna buena... y se nos hace la luz al cabo de algunos días...

Platón diferenciaba el mundo del intelecto (o de las ideas) con el mundo sensible (o de los sentidos), y en diseño, como en otras tantas disciplinas, ambos se unen para un propósito.

Y allá me voy... bonoideas, papel y lápiz en mano... con algún concepto en la cabeza y la creatividad inquieta en mi carpeta de trabajo a punto de estallar... Voy al otro mundo para despertar el intelecto y las ideas... y todo mi ser se pone en marcha... Cuando concibo algo... vuelvo y lo materializado en este mundo... en el "real", el de los sentidos, que en mi campo, es sobretodo el sentido de la vista.

Todo aquello que está en el "mundo de los sentidos" es el resultado material, lo que se ve, lo que se toca, lo que se escucha y lo que se siente... Pero ¿qué pasa con las ideas?...

Toda idea nueva pasa inevitablemente por tres fases: primero es ridícula, después es peligrosa, y después. . . ¡todos la sabían!. Henry George

La "materialización" es trabajo de "hacer" y tiene su precio... valorado tal vez por el tiempo que nos ocupa.

Pero, ¿que pasa con el "pensar"?

¿Cuánto vale una idea?

Tal vez ha sido un instante... un flash... un chásquido de dedos... y su eficacia no necesariamente tiene que estar relacionada con el tiempo que hemos necesitado para configurarla, para hallarla y hacerla material...

¿Cuánto vale una idea?
Es buena. Es viable y se ciñe a las exigencias del cliente y del proyecto. ¿Qué precio le pondríais? Es eficaz, comunicativa y va a colaborar en que vuestra empresa fidelice clientes y obtenga de nuevos, por ejemplo.

Mmmm... difícil, ¿verdad? Es tan abstracto tratar temas que no se pueden todavía ver, ni palpar... resulta difícil "vender" lo intangible, vender ideas, vender diseño... porque no se valora hasta que no se ve, incluso, hasta que la empresa-cliente obtiene beneficios a partir de él...

El diseñador sabe con qué equipo humano cuenta y sabe los años de experiencia que le avalan sabe el resultado de sus ideas... sabe como trabaja y conoce su eficacia... ¿y qué pasa con el cliente?

Tal vez sea una cuestión de confianza... y no siempre se nos da la oportunidad de ganárnosla...
Ni siquiera el cliente se la da a sí mismo en pasar por la experiencia, en descubrir que ha acertado en su elección, que a partir de ahora cuenta con alguien leal para con su empresa y que efectivamente el trabajo ha sido un éxito...

Trabajamos con ideas, señores... y todo tiene su precio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario