jueves, 12 de noviembre de 2009

EN PREPARACIÓN





Ya hace meses que llevo un proyecto entre personal y profesional... (es lo que nos pasa a los llamados "artistas" que disfrutamos tanto en nuestro trabajo que nos cuesta separar estos términos... y a veces lo profesional se convierte en todo un reto personal y de auto-realización inesperado)

Empecé con vagas ideas por la cabeza, con más tiempo y sin una fecha de entrega... eso me agiliza bastante la creatividad y la gestión de mis tiempos a horas sueltas; me cuesta crear bajo presión... como si la inspiración se esfumara caprichosa diciéndome "ahora que más me ansias, te dejo".
Una putada.

Empecé una serie de "flores enlazadas", con bocetos demasiado pequeños y a lápiz para imaginarme un resultado eficaz, atractivo y estético a gran formato, tal vez sobre lienzo y colgado de una pared.

Así que empecé a pensar "en grande" aprovechando kilos de papel almacenado por el tiempo y ansioso de salir y ser ensuciado... Y empecé a experimentar con materiales manejables, fáciles de limpiar y guardar. Nada como el efecto de la tinta china sobre papel, negro sobre blanco jugando con líneas que se ensanchan y se estrechan formando unas adivinadas flores imaginarias...

Demasiado detalle, demasiado lío entre los tallos de aquellas flores enlazadas y de otro planeta, lineas que me perdían y me desorientaban en pleno proceso creativo.
Nada, fuera.

Entonces me vino la pregunta: ¿qué haría si tuviera un zoom?
Entrar en los detalles.

Y así fueron saliendo cosas interesantes, grandes formas orgánicas, espirales que se cruzan y lineas que juegan en un espacio bidimensional. Me imaginé fragmentos de detalles entre flores estudiando su entrecruce de líneas que se ensanchan en los vértices soldados a trazos de plumilla y con paciencia infinita.


Y así voy preparándome para cuando me llegue la oportunidad de exponer... enriqueciendo la técnica y experimentando otros formatos. Y es que no hay más que empezar, para que los acontecimientos se vayan presentando... y estar presente para aprovechar las oportunidades.
Pocas semanas después sin saberlo, un amigo me informó del inicio de un negocio: un café-libreria-sala de exposiciones. Ahí estamos.

Ya lo decía mi amado Pitàgoras: "El principio es la mitad del todo"