jueves, 1 de julio de 2010

CARICATURAS (II)








Generalmente resultamos fáciles de caricaturizar.

Todos tenemos un rasgo característico digno de ser exageradamente engrandado y otros más sutiles que si los empequeñecemos potenciaremos, por contraste, el tamaño del rasgo "más nuestro". Pero hay de todo en los rostros humanos, hay rostros más "comunes" y otros perfectamente equilibrados... ¿dónde acojerme pues, para exagerar aquello que fisionómicamente más únicos nos hace? A veces resulta más complicado, otras simplemente queda como un retrato a línea... que tampoco está mal, aunque no sea una caricatura propiamente dicha.

Después están los "complementos", insignias, frases u objetos que colaboran en identificar al caricaturizado. Cualquier anécdota puede ser buena, cualquier experiencia, cualquier tic lingüístico, cualquier gesto, que potencia la comunicación y que posiblemente despierte más la gracia o la risa. Eso esta bien.


Un regalo único, sin duda. Personal e intrasferible. Un regalo que solamente es digna de poseer la persona caricaturizada. Y que tal vez resulte insustancial otorgar a terceras personas como si de cualquier objeto tangible se tratara.


Gracias a todos mis amigos, por inspirarme y darme la oportunidad de hacer este trabajo.

La verdad es que nos hemos reido y eso me gusta.



CARICATURAS (I)







Otra manera de comunicar.

He tenido la oportunidad de fomentar el talento de la caricatura, y en ello sigo.

Más allá de la fidelidad de la forma, el rostro y la expresión, está la exageración, la sátira, la esencia.

La máxima expresión con la mínima realización, como yo lo prefiero.

Valoro mucho el trabajo que supone realizar las caricaturas profundamente dibujadas, con sus luces y sus sombras, sus colores y sus negros, y , aún así, me declaro una admiradora del poder de la línea.

Cuatro líneas en su sitio, afinadas y engordadas según su trayectoria y ubicación pueden comunicar más que un perfecto retrato fidedigno, y además, invitan a la imaginación, a que el usuario complete la imagen con lo que sabe de él mismo.


No hay nada como una caricatura que nos diga que no somos perfectos y que nos invite a reírnos de nosotros mismos. Todo un logro en los tiempos que corren.


Gracias por permitirme publicar vuestras caricaturas.